Biografía: Hudson Taylor

La vida del misionero al país qué tanta ayuda necesita: China. 

Mucho antes de que Hudson Taylor naciera sus padres lo dedicaron al Señor. Habían leído en Éxodo 13:2: “Conságrame todo primogénito”; y habían comprendido sabían que este mandato divino se refería no sólo a lo que poseía en el hogar y en la familia. El 21 de mayo de 1832, en Yorkshire, Inglaterra, les nació un hijo, y le pusieron Jaime Hudson Taylor.
Desde sus días de niño de brazos, Hudson Taylor fue llevado al templo evangélico.  Entre sus recuerdos más tempranos conservaba el cuadro de su abuelo y su abuela, sentados directamente detrás de él y de sus padres.  Gran parte de su educación le fue dada en su propio hogar. Su padre le enseñó el alfabeto hebreo; y, antes de que cumpliera cuatro años, su madre le había enseñado a leer y a escribir.Como muchos otros niños, Hudson Taylor acostumbraba jugar “a la iglesia”, junto con su hermano y su hermana. La silla de su padre les servía de púlpito, y el tema predilecto de los sermones infalibles era las tinieblas de los países paganos. Esto era lo que solía oír, tanto en su hogar como en el templo.

“Cuando yo sea grande” decía Hudson, “quiero ir como misionero a la China”.
En el hogar de los Taylor la norma era que los centavos tenían que ser ganados. Los padres de Hudson creían que sus hijos debían comprender el valor del dinero, y darse cuenta de que debían aprender a ganarlo de manera honrada. Por lo tanto, les asignaban algunos quehaceres domésticos como trabajos.

Cierto día llegó al pueblo una feria de diversiones. Hudson Taylor había ahorrado un centavo enterito, lo cual le parecía una gran fortuna. Decidió gastarlo en la feria. Pero, cuando llegó al lugar, se encontró con que tenía que acercarse a la boletería y comprar un boleto de entrada. Hudson sacó su centavo y se lo mostró al encargado. El hombre sacudió la cabeza, indicándole que no podía entrar, puesto que la entrada valía dos centavos. “No tengo otro centavo” dijo Hudson, “pero le daré éste si usted me deja entrar. ¿No le parece mejor un centavo que ninguno?”.

Pero el hombre permaneció impertúrbale. Hudson regresó a su casa llorando a lagrima viva, como si se le fuera a partir el corazón. Su madre le asignó una tarea en la que podía ganar otro centavo. Así, dentro de poco, ya pudo asistir a la feria. Como resultado de esa experiencia, Hudson Taylor nunca olvidó el valor del dinero.

A los niños Taylor se les había enseñado que no debían pedir nada en la mesa. Un día, cuando tenían visitas para la cena, el plato de Hudson fue pasado por alto. Durante largo rato se quedó sentado sin decir nada. Al fin, aprovechando una pausa en la conversación, Hudson pidió que le pararán la sal. El invitado que estaba sentado a su lado miró su plato vació y le preguntó: “¿Para qué quieres la sal?”. Hudson replicó que quería estar preparado para cuando su madre le sirviera l a comida.

A Hudson Taylor siempre le gustó leer. En muchas ocasiones no alcanzaba a terminar de leer algún libro durante las horas del día. Deseaba poder leer de noche; pero su madre siempre venía para arroparle y para llevarse la vela. Cierto día se quedó a medias en la lectura de una historia que le llamó particularmente la atención. Recordó que en la casa había unos cabos de vela, que se guardaban para usarlos en el sótano. Nadie se daría cuenta si cogía unos cuantos. Así podía encenderlos y leer en la cama.

Esa noche , poco antes de la hora en que Hudson debía irse a la cama, unos amigos de la familia llegaron para visitarles. Hudson se había metido los cabos de velas en los bolsillos, al entrar en la sala para dar las buenas noches. De pronto, el amigo que les visitaba tomó al niño y, sentándole sobre sus rodillas, empezó a contarle una historieta. Aunque a Hudson le encantaban los relatos, estaba inquieto y se retorcía constantemente. Se le figuraba que muy pronto se le iban a derretir los cabos de vela que tenia en el bolsillo, pues estaba sentado muy cerca de la chimenea. No bien hubo acabado el hombre de relatar la anécdota, Hudson trató de bajarse de rodillas. Sin embargo, su madre le dijo que, puesto que era temprano todavía, le daba permiso para quedarse otro rato en la sala.

El visitante empezó a relatar otra anécdota; y otra vez Hudson se retorció para bajarse de las rodillas de aquel hombre. El visitante se sintió muy decepcionado, y los padres de Hudson quedaron muy perplejos. El muchacho corrió a su habitación, y su madre lo siguió. Allí encontró a su hijo llorando abundantemente, y con el bolsillo lleno de velas derretidas. Esa fue otra experiencia que Hudson Taylor jamás olvidó.

La misma Sra. de Taylor era la maestra de sus hijos, y por eso vigilaba atentamente mientras ellos leían los textos de historia, literatura, y otros libros. Siempre que encontraban alguna palabra que no conocían, debían acudir al diccionario para buscar el significado.

Otra de las lecciones que Hudson Taylor aprendió de sus padres fue la puntualidad. “Supongamos” le decía su padre, “que hay cinco personas, y que se les hace esperar un minuto. ¿No ves que son cinco minutos perdidos, que no se recobrarán jamás?”.

El Sr. Taylor estimulaba y fortalecía la vida espiritual de su hijo. A diario, durante su niñez, Hudson era llamado a la habitación de su padre, par tener un rato de oración y estudio bíblico. Además se le enseño a tener su propio tiempo devocional a solas con Dios. Pronto aprendió a dedicar unos minutos antes del desayuno, y otros por la tarde, a la lectura de la palabra de Dios y a la oración.

Debido a que Hudson Taylor era enfermizo, no le fue posible asistir regularmente a la escuela. Pero las clases que su madre le daba eran conducidas de manera sistemática y consistente; de modo que, como resultado. Hudson Taylor avanzó en sus estudios mucho más que los niños que asistían a la escuela.

Las misiones al extranjero era uno de los constante temas de conversación y oración en el hogar de los Taylor. El padre sentía un anhelo especial de que el evangelio llegara a la China. Hablaba mucho del país, y oraba mucho por dicha nación. Cuando Hudson tenía siete años, se realizó un culto de celebración, durante el cual recogieron ofrendas de acciones de gracias, y se elaboraron plegarias por el mundo entero. Después de este culto de celebración, el padre de Hudson comneto que varios misioneros habian salido recientemente, pero que ninguno de ellos habia ido a la China. Este hecho, juntamente con la lectura del libro La China, de Pedro Parley, hizo una profunda impresión en J. Hudson Taylor. No obstante, los Taylor ya habían abandonado las esperanzas de que Hudson pudiera dar cumplimiento a sus deseos, pues el niño era muy enfermizo.

A medida que Hudson crecía, su salud pareció mejorar, y así pudo asistir a la escuela. Allí, no solo le faltó el ambiente espiritual de su hogar, sino que también el horario escolar, atiborrado de quehaceres y deberes, le hizo dejar a un lado las cosas del Señor. Ya no hallaba tiempo para la oración y la lectura de la Biblia; actos que había observado sin falta mientras estaba en casa. Como consecuencia, su vida espiritual empezó a declinar. Entre los once y diecisiete años, Jaime Hudson Taylor llevó una vida cristiana vacilante. Cuando tenía quince años, le fue ofrecido un empleo como dependiente subalterno en un banco. En tal lugar, las cosas se le hicieron más difíciles, no solo porque era un nuevo en el trabajo, sino también a causas de las amistades que encontró allí. La mayoría de sus amigos se reían de las convicciones religiosas de Hudson, considerándolas anticuadas. En ese mismo lugar, el joven empezó a ambicionar las posesiones materiales y a pensar que las necesitaba.

Pero el Señor tenía Su mano sobre Hudson Taylor, y como secuencia de una serie de inflamaciones en los ojos, el joven tuvo que dejar su empleo en el banco. Regresó a su casa, para trabajar con su padre. No obstante, puesto que no andaba bien en las cosas espirituales, le resultaba difícil hablar con su padre o su madre. Le era un poco más fácil conversar con su hermana Emilia, que para entonces contaba con trece años de edad. Emilia resolvió orar por su hermano tres veces al día. Tan decidida estaba en su propósito, que escribió en su diario que nunca dejaría de orar por él hasta que él regresara al Señor Jesucristo.

Un día, mientras su madre estaba fuera, Hudson entró a la biblioteca de su padre para buscar unos libros. Parecía que no podía encontrar nada que le interesara, de modo que echó mano a una canasta que contenía folletos y, al acaso, cogió uno de evangelización. En esa misma hora su madre, encontrándose a unos cien kilómetros de distancia, se levantó de la mesa y entró en su habitación. Cerró su puerta, y le puso llave, resuelta a no salir sino cuando tuviera la certeza de que Dios contestaría sus oraciones a favor de su hijo descarriado. Hora tras hora imploró al Señor, hasta que de pronto ya no pudo seguir orando. Entonces empezó a darle gracias a Dios por la conversión de su hijo.

Mientras tanto, en su casa, Jaime Hudson Taylor decidió leer tratado que tenía en la mano. “Leeré solamente la anécdota” se dijo entre sí. “Dejaré de leer cuando empiece el sermón”.

Sin embargo, cuando se dio cuenta, no solo había leído el relato, sino también el sermón. El tratado hablaba acerca del Señor Jesucristo, el cual entregó voluntariamente su vida por el mundo entero.

Súbitamente le vino un pensamiento extraño: Si Cristo murió por todo ser humano en el mundo entero, luego todo ser humano debería saberlo. Esto significaba que alguien debería contarles acerca de Cristo. Cayendo de rodillas, Hudson se entregó al Salvador.

Cuando su madre regresó a casa, Hudson salió a su encuentro, queriendo contarle que se había convertido. “Lo sé” fue lo único que pudo responder la madre. Hudson creyó que su hermana Emilia había roto su promesa y le había contado a su madre lo acontecido, pero la señora le aseguró que no había sido así. Era Dios quien le había hablado de ella.

Después de que Hudson Taylor entregó su corazón y su vida al Señor, hubo un gran cambio en su vida. No solamente se le notaba una nueva actitudes hacia los de su casa, sino también hacia las necesidades de otros. Un día apartó una hora para orar y consagrar definitivamente su vida a Dios, de modo de servirle en alguna manera especial. Desde aquel día, Hudson y su hermana Emilia salieron todos los domingos, durantes las primeras horas de la noche, para evangelizar a los inconversos. Previamente, habían acostumbrado asistir consideraron que habían sacrificar esto, para poder alcanzar a algunas de las personas que no podían ser alcanzadas a ninguna otra hora.

Cuando Hudson tenía diecisiete años y medio comprendió que Dios lo había llamado para servirle en la China. Poco tiempo después, empezó a prepararse para la obra misionera. Lo primero que hizo fue procurar mejorar su salud. Se sometió a un programa de ejercicio físico, y trató de pasar más tiempo al aire libre. Dejó a un lado su colchón de plumas, a fin de prepararse para una vida de rigores y asperezas. De manera habitual repartía tratados, enseñaba una clase de escuela dominical y visitaba a lo s pobres y a los enfermos.

Aunque no tenía ningún libro que le enseñara el idioma chino, poseía un ejemplar del evangelio según san Lucas en ese lenguaje. Usando tal libro como texto, dedicó muchas horas al estudio del idioma. Con la ayuda de un primo hermano, Hudson Taylor pudo compilar un diccionario chino que contenía unos quinientos caracteres.

A los diecinueve años salió de su hogar, para estudiar medicina y cirugía, convencido de que esto le sería provechoso en el campo misionero. Tan decidido estaba en cuanto a ir a la China, que resolvió trabajar con el fin de ahorrar dinero para el pasaje.

Por fin llegó el día anhelado, y Hudson Taylor se embargó en un buque que iba a hacia la China. Era un barco de velas, y requería de viento fuerte y constante para llevarlo a su destino. Un día, en plena mitad del océano, el viento dejó de soplar.

“Hemos hecho todo lo posible” dijo el capitán. “Todo lo posible, no” replicó Taylor. “Habemos cuatro creyentes en la nave. Le pediremos a Dios que nos mande el viento que necesitamos”. Los cuatro entraron en uno de sus camarotes, y empezaron a orar. Pronto se levantó un fuerte viento, y la nave comenzó a avanzar de nuevo. Todos ellos marineros y los pasajeros se sorprendieron, menos los cuatros creyentes que había elevado su plegaria al Señor. Estos sabían que Dios tiene poder para enviar el viento.

La travesía no resultó nada fácil. De hecho, por poco termina en desastre, por cuanto la nave fue atrapada por una fuerte tormenta; luego por un espantoso ciclón, y también por una ventisca cegadora. Sin embargo, por fin, luego de cinco meses y medio de navegación llegaron a Shangai, en la China.

Hudson Taylor había estado esperando dedicarse de lleno a la obra misionera. No obstante, se topó con muchos obstáculos que le impedían desarrollar su obra. Esto fue especialmente cierto cuando estalló la guerra entre las tropas extranjeras y el ejército imperial. Ningún europeo podía andar seguro sin llevar un arma. Esto afligía al joven misionero, por cuanto había llegado a la China con la certeza de que Dios lo había enviado allí para presentar a la gente el mensaje de salvación. Tuvo que atravesar otras experiencias desalentadoras, también. La inflamación de sus ojos, que le había afectado cuando trabajaba en el banco años tras, volvió a molestarle. El fuerte sol y el polvo le causaban esa molestia, y como resultado, Hudson sufría intensos dolores de cabeza.

A pesar de tales problemas, dedicaba unas cinco horas diarias al estudio del idioma chino. Además, continuó sus estudios de medicina y química, de modo de no perder el toque médico que sentía necesitar para alcanzar a la gente.

Casi un uño después de haber salido de su hogar, Hudson Taylor por fin logró ayudar a algunas personas con atención médica. Parecía que las cosas le iban mejor. Estableció una escuela diurna, en la cual tenía diez niños y cinco niñas, con un profesor cristiano que dictaba las clases. Aunque no había anunciado la apertura de un dispensario médico, cada día le llegaban nuevos pacientes. La asistencia a los cultos iba en aumento también. Al principio asistían solamente Hudson y el maestro cristiano. Sin embargo, pronto la asistencia subió a unas veinte personas; algunas llegaban por la mañana, y otras por la noche. Pero tras un problema surgía otro contribuyendo a
 
 

 

desanimar al misionero: un lugar donde vivir, comida y alimentación, dinero para pagar sus gastos, la guerra y muchos problemas más.Taylor se convenció de que la única manera de alcanzar a la gente de China sería identificándose con ellos. Por tanto, compró ropa China y aprendió a comer con palillos, a usanza china. Sin embargo, le faltaba un paso grande, que no había dado aún: su cabello rubio y crespo le daba a conocer como europeo a la legua. Creyendo que esa era la única manera de alcanzar al pueblo chino con el evangelio, finalmente Hudson dio también ese paso. Llamó a un peluquero, y le pidió que le cortara el pelo, dejándole únicamente lo suficiente para que le pareciera otro chino más. Todo esto le ganó la entrada al corazón de la gente, y muchos ni siquiera sospechaban que aran extranjero, sino cuando empezaba a hablarles.
A pesar de todo ello, cuando recibió una carta de su casa, se enteró de que su familia no estaba contenta con lo que había hecho. Les contestó explicándoles que lo que había hecho era con el fin de alcanzar al pueblo chino para Cristo, y que su acción estaba demostrando ser muy efectiva.
Cuando estalló la guerra entre China e Inglaterra, casi todas las personas consideradas extranjeras vieron sus vidas en peligro. No obstante, debido al hecho de que Taylor había adoptado el vestuario y la apariencia de los chinos, halló que le era más fácil confundirse entre ellos. No obstante, en muchas ocasiones, su vida también se vio en gran peligro.

El 16 de enero de 1858 Maria Dyer cumplió los veintiún años; y el 20 de enero se casó con Hudson Taylor. Desde entonces la obra de los misioneros fue expandiéndose más. María tomó a su cargo las reuniones para niños y señoras, e invitaban a los chinos a que la visitaran en su casa. El trabajo de Hudson, evangelizando, predicando y curando a la gente, lo mantenía ocupado día y noche. Los misioneros se encaraban, día tras día, año tras año, con más guerras, tiempos de hambre, y muchos otros problemas que afectaban a la obra. No obstante, Jaime Hudson Taylor y su esposa, fueron instrumentos en las manos de Dios para formar una nueva misión, que se llamó la Misión al Interior de la China; y Dios los prosperó en su obra. Dios también bendijo su hogar, dándoles una hija, a la cual pusieron por nombre Graciela.

La vida de Hudson Taylor fue una vida de oración y de dependencia continua en Dios. No hacía nada si primero arrodillase y pedir que Dios le revelara su divina voluntad. Esto fue cierto cuando, muy joven aún, buscaba la sabiduría de Dios en cuanto a su viaje de evangelización y de servicio médico río arriba, para alcanzar a la gente en el interior de país; fue cierto cuando buscaba la voluntad de Dios en cuanto a su casamiento; y es algo que debe ser hecho por cada uno de nosotros, en cada decisión que tomamos, sea grande o pequeña. En razón de que ya pertenecemos a cristo, debemos saber cuál es su voluntad perfecta para nosotros.

Cuando Jaime Hudson Taylor comprendió que pronto terminaría su obra en la China, siendo que no le quedaban muchos más días de su vida en esta tierra, les dijo a unos amigos: “Si tuviera mil vidas, las entregaría todas por la China”.
 
 

 

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Acerca de Luis Alberto

Hola soy Luis Alberto Ramírez, trabaj'e con la maravillosa gente de las iglesias bautistas El Faro, e Iglesia Bautista Fe, como Pastor de J'ovenes, (Arequipa-Perú). Ahora dirijo la Escuela Dominical en la Iglesia Bautista Omega. Me apasiona la obra de Dios, y sobre todo lo que es evangelismo y misiones, que es lo que me inspiró a sacar este blog. Quisiera serte de bendición y escuchar tus sugerencias. Gracias. Ver todas las entradas de Luis Alberto

33 responses to “Biografía: Hudson Taylor

  • aminta de medrano

    en todos los tiempos han habido verdaderos siervos deDIOS a nosotro en el 2008 igualmente nos toca levantar la bandera de la fe aceptar el reto de proclamar las buenas nuevas de salvacion crellendo que el que estuvo con aque llos siervos de DIO S DEL antaño estara con nosotros tambien asi es que adelante esa es la orden de el SEÑOR YMUCHAS BENDICIONES ALOS QUE LEAN ESTE comentario SU HERMANA EN CRISTO

  • cristian

    DIOS nos esta llamando para que dejemos la tibiesa espiritual y nos entregemos a ÉL,somos sus manos en este mundo, ÉL VIENE PRONTO A BUSCAR A SU PUEBLO Y HAY MILES QUE MUEREN SIN CONOCER SU AMOR.VAMOS LEVANTEMONOS. YO ACETO SU LLAMADO ME ACOMPAÑAS,ESTOY ORANDO POR TI. TENGO 20 AÑOS

    • cristan

      es tiempo de predicar de cristo yo estoy dispuesto a involucrarme en la gran comision toda via queda 1.2 billones sin cristo que esperamo para entesar a orar ayunar dar e ir el tiempo se agota

      • Ruth

        Él Señor nos ha dado tanto, mi vida es vida gracias a él, a su amor y misericordia. Es tiempo de que demos más por su causa y estemos dispuestos a asumir riesgos para la gloria de nuestro Dios, yo estoy dispuesta. Heme aquí, Señor, envíame a mí

    • adrian Duarte

      Asi es, Dios esta llamando en este momento a que nos levantemos en oracion y ayuno, y llevemos en mensaje de salvacion a quellos que se estan muriendo sin conocer el amor de Jesucristo, hoy es el tiempo a que nos levantemos y tengamos esa vision de implantar el reino de Dios sobre este mundo que muere sin conocer el mensaje de salvacion.
      oro para que se levantes grandes levitas que quiera pelear la batalla y llevar el mensaje de salvacion sobre aquellas personas que necesitan de Dios y me uno a ellos.
      Dios los bendiga por siempre y para siempre. AMEN.

    • Yumayra Sanchez

      Amen… yo siento de parte de Dios el gran llamado del que el mundo conosca la verdad que es CRISTO MURIO POR TODA LA HUMANIDAD Y AHORA VIVE E INTERCEDE POR NOSOTROS.

  • Ana Gabriela

    Es verdad la vida de Hudson Taylor, se basó en la comunión con nuestro Señor y Salvador Jesucristo lo que dió como resultado que el aprendiera lo que significa CONFIAR Y ESPERAR en El Señor asi mismo el llegar a comprender que nada fue suyo ni sus fuerzas ni su sabiduria nada de lo que tenia como suyo era así todo le pertenecia al Señor.

    La plena depedencia en El Señor JESUCRISTO es lo que hace que nuestro vivir sea por FE.

    “Tras la siembra el fruto , tras la lluvia el sol, tras la duda entendimiento y paz tras el dolor” Hudson Taylor

  • FEBE

    un gran hombre de oracion y q dependiode Dios, ABSOLUTAMENTE en todo….creo q hoy aun despues de años de su muerte leer sobre este hombre de Dios trnsmite una pasion muy grande!!!..cuanto deberimos aprender deeste hombre d Dios… oremos para que Dios envie obreros a su mies!!!…bendiciones!

  • nancy

    Me parece una biografia muy fascinante y que glorifica a Dios
    y espero que hayan mas misioneros dispuestos a irse para china al leer este relato.

  • JAIMESOTO

    REALMENTE INSPIRADORA Y NO TE PODES QUEDAR SOLO CON LA EXPERIENCIA DE UNA BIOGRAFIA MAS ,SINO QUE ES UN EJEMPLO A SEGUIR. “SI” EN PLENO SIGLO 21 SE PUEDE SER SANTO .CON DIOS TODO ES POSIBLE…REALMENTE TOCO MI VIDA

  • Rocio

    Realmente verdadero Dios es grande, y es el mismo de hoy y siempre por los siglos de los siglos, Dios decea levantar jovenes para el, despierta joven tu que dormitas, el Señor esta por venir, el campo esta listo, joven sal al campo a trabajar, la mies es mucha los obreros pocos. Dios te llama a ti.

    Así como hizo con hudson taylor, asi puede hace contigo hoy.

  • Ezequiel Moreno

    Estoy leyendo biografías de misioneros, actualmente estoy como misionero en una zona indígena de México, pero aquí esta lleno de iglesias, esta muy evangelizado. Tengo una visión de ir a Haití, estamos orando para ello. Soy médico y mi esposa es enfermera. Estas biografías motivan a ir a las misiones.

    • Luis Alberto

      Hermano saludos, que Dios lo use grandemente, Adelante, si no nos vemos algún día en la tierra, espero poder conocerlo en el cielo y poder conversar las maravillas que Dios está haciendo.

    • Elijah

      Disculpe Ezequiel, en qué zona de México está? A excepción de la zona de Chiapas creo que no hay un lugar como “lleno de iglesias” en México. Además, en el marco de las misiones urbanas, ciudad de México con veinti algo millones de habitantes es una de la megaciudades no alcanzadas. Bendiciones,

  • ¿Quien introdujo el cristianismo en China? « P. Arieu Theologies Web

    [...] comentando acerca de Hudson Taylor,el misionero que impacto China con el testimonio de [...]

  • ruth arriola ccollqui

    la vida de hadson taylor se vaso con una experiencia muy real y ma cautivo mucho a pesar de todo se que el señor tiene un propocito con cada una de nuestras vida atte ruth esther arriola collqui de peru lima

  • Bishop sam

    y en la bibliografia falta que el gran hudson taylor antes de ir a la china en su pais el se cambio de residencia a un barrio pobre se vistio igual que la gente del barrio pobre y los evangelizo!
    en china hay un comic o manga de hudson taylor!
    bueno Gloria a Dios por su vida!
    dejauna gran enseñansa.

  • jacob

    me gustaria ser un gran…..cumplir el gran mandamiento que jesus nos dejo ….apoyenme en oracion ….

  • jacob

    me gustaria ser un gran misionero…..cumplir el gran mandamiento que jesus nos dejo ….apoyenme en oracion ….

  • Jairo

    existieron 3 jóvenes moravos que queriendo llevar el mensaje de salvación a una tierra en la que solo entraban esclavistas y esclavos se vendieron a si mismos a un esclavista, cuando el barco zarpaba de puerto sus familiares lloraban la decision que habian tomado pues no habia viaje de regreso, uno de ellos dijo: acaso no merece el cordero el pago por su sufrimiento. Eso es ser misionero mejor dicho, saber que nuestra vida no tiene valor, si estas dispuesto a eso puedes hablar de misiones de manera contraria mejor no, porque entonces no comprendes lo que se dice .Dios les bendiga

  • DOCTORHAMEL MISIONERO

    DIOSESTA LLAMANDO HOY A LOS JOV DE AMERICA PARA GANAR LAS NACIONES PARA CRISTO. EL NOS LLAMA A ENCENDER LA LUZ Y LLEVARLA A LAS NACIONES. JOVEN DIOS TENECESITA PARA SER SU PROFETA ALAS ANCIONES. LEE JEREMIASCAP 1. SI QUERES SER ENTRENADO EN MISIONES CON LACAPACITACION DE JUCUM Y OTRAS REDES Y SER UN SIERVO PODEROSO EN LAPALABRA UNGIDO Y CAPACITADO.LLAMANOS DIOS TE AMA Y TE QUIERE USAR PODEROSAMENTE.VEN AL GRUPO DE RESCATE JUVENIL PR WILLY HAMEL. EMAIL DOCTORHAMEL@YAHOO.ES LEE EL BLOG WILYHAMEL.OBOLOG.COM SERAS MUY BENDECIDO.DIOS TE AMA Y NOSOTROS TAMBIEN.PAZ.

  • PASTOR WILLY HAMELDE BOLIVIA

    QUERIDOS JOVENES DE AMERICA DIOS ESTA LLAMANDO HOY A LOS JOV DE AMERICA PARA GANAR LAS NACIONES PARA CRISTO.PARA QUE SEAN CONQUISTADORES COMO JOSUE Y CALEB EL NOS LLAMA A ENCENDER LA LUZ Y LLEVARLA A LAS NACIONES. JOVEN DIOS TENECESITA PARA SER SU PROFETA ALAS ANCIONES. LEE JEREMIASCAP 1. SI QUERES SER ENTRENADO EN MISIONES CON LACAPACITACION DE JUCUM Y OTRAS REDES Y SER UN SIERVO PODEROSO EN LAPALABRA UNGIDO Y CAPACITADO.LLAMANOS DIOS TE AMA Y TE QUIERE USAR PODEROSAMENTE.VEN AL GRUPO DE RESCATE JUVENIL PR WILLY HAMEL. EMAIL DOCTORHAMEL@YAHOO.ES LEE EL BLOG WILYHAMEL.OBOLOG.COM SERAS MUY BENDECIDO.DIOS TE AMA Y NOSOTROS TAMBIEN.PAZ.

  • ivan

    ps chavos lo unico que les puedo decir es que el aver conosido de Dios es la mayor experiencia que he tenido yo actualmente estoy preparandome en el instituto biblico ubicado en Santiago de queretaro, equipando me de herramientas necesarias para cumplir con esta hermosa lavor que es la de llevar el evangelio lo cual mas que una comision dada por nuestro Señor Jesus, es una forma de corresponder ese amor tan grande que el siempre me a demostrado. Espero conoser a muchos jovenes como ustedes en un futuro no muy lejano dios los bendiga y los guarde y recuerden que Dios les ama atte ivan meza estudiante del IBN(Instituto Biblico Naciona) en queretaro

  • BRAYAN NELSON TEJADA

    VERDADERAMENTE LA VIDA DE HUDSON TAYLOR ES UN EJEMPLO A SEGUIR,YA QUE NO TUVE LA DICHA DE NACER EN UN HOGAR CRISTIANOS,COMO LO TUVO TAYLOR QUE FUE ENCOMENDADO POR SUS PADRES DESDE EL VIENTRE DE SU MADRE.Y TOMO UNA DECISIÓN QUE NUNCA SE AREPINTIO DE VER LA TOMADO.QUISIERA LLEVAR EL EJEMPLO DE TAYLOR, Y SI ESA ES LA VOLUNTAD DEL SEÑOR AMEN DE PODER TRABAJAR EN SU OBRA Y DAR MI VIDA POR EL. ASI COMO EL LA DIO POR MI EN AQUELLA CRUZ CON SU GRAN AMOR. EME AQUI ENVÍAME A MI .

  • jose guzman

    estoy convencido de que si hoy en dia siguieramos el ejemplo de estos siervos de DIOS y mas aun el ejemplo de jesucristo, ganaramos mas almas para jesucristo y menos se irian al infierno y nuestra comunion con el señor seria mucho mejor DIOS LES BENDIGA

  • LEYDA OLIVOS RIVERA

    es una gran motivacion e inspiracion la entrega de estos grandes siervos de DIOS Y ANHELANDO QUE HOY EN DIA EL SEÑOR SIGA LEVANTADO HOMBRES QUE AMEN SU OBRA Y LAS ALMAS. Y SOBRE TODO HOMBRES QUE TENGAN UN CORAZON MISIONERO PARA EVANGELIZAR EL MUNDO ENTERO…

    BENDICIONES…

  • Neftali Hernandez

    Lo que Hudson Tylor, willian carey, David livigstone y entre otros; esto es exatamente lo que la iglesia deberia estar haciendo terminando la terea inconclusa. Hudson Tylor expresó : Si Cristo murió por todo el mundo, luego todos deberían saberlo” Pero lamentablemente esto no ha sido posible, a un existen mas de 350.000 mil millones de almas que no han escuchado el nombre de Jesucristo ; y lo peor es que la iglesia duerme en el sueño de la indiferencia . Creo que es tiempo de que la iglesia se levante y empiese a darle prioridad a la obra de la evangelizacion del mundo. Hudson tylor tubo la evangelizacion del mundo como una prioridad, por que para Dios solo una cosa es importante y prioritaria, esta es que todo mundo le conozca como suficiente salvador.

    Actualmente la iglesia Centro Cristiano Misionero esta evangelizando por medio de misioneros Autoctonos en naciones no alcanzadas mas que todo la ventana 10/40 que es el gran desafio que la iglesia tiene en el siglo 21. mi nombre es Neftali H. y espero tu comentario para ver si podemos trabajar juntos en la obra misionera.

  • GABRIELA

    siempre leia la biografia de este gran hombre de Dios y se q como todos hay mas……………en mi adolescencia fue intenso leer sonbre el y mas como ellos…. los q visitaron los q se quedaron en china Dios es inmensamente llenp de poder…. el si q se perfecciona en lo imposible….. ahora se llega en avion despues de máximo 1 o 2 días el llegó en 5 meses esto m hace llorar nosotros vivimos en una era del facilismo de la tecnología y es por esto q la mediocridad espiritual es grande pero animo a quienes leimos esto….. no es tarde para servir a Dios. lo unico q nos lleva al final de la sabiduria es el amor a Dios si lo amamos el nunk nos dejará………. con amor Gabriela…

  • Miguel Angel Villegas

    Me he sentido desafiado a cambiar urgentemente mi vida cristiana normal por la vida normal ( sobrenatural) de Dios. Y que ella este en una absoluta dependencia de su provicion Divinma

  • Sandy Felix

    q gran biografia la de hudson taylor VOY A SERVIR CADA DIA MAS A DIOS ESTA HISTORIA M IMPACTO DIOS LES BENDIGA

  • Luis

    La biografia no cuenta nada, si el trabajo del misonero fue fructifero o no

  • ruthy freille de baracat

    Como Maestra de niños y Movilizadora del pueblo de Dios…ME APACIONÓ contar esta Historia este mes…y ALABO la fidelidad de NUESTRO DIOS que es el mismo ayer hoy y por los siglos … DIGO :”Heme aqui enviame a mi” … la serie es de APEN CHIL EVANGELISM FELLOWSHIP PRESS por JamesS.y Velma B. Kiefer (por si les sirven los datos -esta ilustrada)
    BENDICIONES .RUTHY desde FRIAS- REP.ARG.

  • ¿Quién introdujo el cristianismo en China? | El teologiyo

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