Las acciones hablan más mil palabras. He aquí una vida que grita:
“Ningún sacrificio que hagamos por Dios, es más grande que el sacrificio que él hizo por mí.”
Jim Elliot formaba parte de un equipo interdenominacional de cinco personas que se había propuesto emprender la arriesgada misión de alcanzar el Evangelio a tribu auca en Ecuador. Hace ya 45 años que estos jóvenes norteamericanos, un grupo de cinco, murieron fuera de su patria por la causa de Cristo, dejando tras sí cinco viudas, también jóvenes, y varios niños de corta edad. Todavía hoy conmueve leer el relato de este heroico episodio y contemplar las fotografías del inesperado y luctuoso desenlace.
No obstante, y a pesar del dolor que indudablemente ocasionan dramas como estos, no cabe duda de que su sacrificio rindió frutos que sus propias familias han tenido la satisfacción de conocer, a semejanza de lo que aconteció con el heroico grupo de ingleses que murió de inanición en el otro extremo del continente poco más de cien años antes.
Uno de los integrantes del equipo era James Elliot (1927-1956). Este mártir del Evangelio nació en Portland, Oregon, en 1927. Convertido a los seis años de edad, dedicó su vida a conocer a Dios y a buscar y cumplir su voluntad. Cuando tenía sólo veinte años se había expresado así en una oración íntima: «Señor, prospera mi camino, no para que adquiera una posición social elevada, sino para que mi vida sea una demostración del valor de conocer a Dios». Sostenía que para conocer a Dios primero hay que obedecerle. Después de los estudios primarios Elliot pasó a un politécnico, en el que escogió el dibujo arquitectónico entre otras asignaturas técnicas. Leer el resto de esta entrada »







En un intento de llegar a todos los mercados, Microsoft puso a disposición de los propietarios de una Xbox 360 la aplicación
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, es la persona más poderosa del mundo, según una lista elaborada por la revista Forbes, en la que le siguen el mandatario chino, Hu Jintao, y el primer ministro ruso, Vladímir Putin,
Aquí vemos la caída de una fuerte ideología humana.